Armenia denuncia la muerte de al menos 49 militares en el ataque de Azerbaiyán

El recrudecimiento del pulso que desde hace décadas mantienen Armenia y Azerbaiyán a cuenta de la región en disputa de Nagorno Karabaj ha causado decenas de muertos desde la medianoche del lunes al martes. En un discurso extraordinario en el Parlamento tras ante la gravedad de la situación, el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, explicó que al menos 49 militares de su país han muerto en los bombardeos de artillería y drones del Ejército azerbaiyano a lo largo de la frontera común. También el Ministerio de Defensa de Azerbaiyán ha reportado bajas, sin especificar su número.

Bajo la mediación rusa, ambos países del Cáucaso acordaron a primera hora de la mañana un alto el fuego, que no se ha respetado. “La intensidad de los combates ha disminuido, pero los ataques de Azerbaiyán continúan en un par de direcciones”, dijo Pashinián. Al mediodía peninsular, el medio armenio Civilnet informaba de que la artillería azerbaiyana continuaban golpeando las localidades armenias de Goris y Vardenis, a 8 y 20 kilómetros de la frontera con Azerbaiyán, respectivamente, y que tres civiles habían resultado heridos, de los cuales uno se halla en situación crítica.

Ambas partes se han acusado del recrudecimiento de las hostilidades y de la violación del alto el fuego que puso fin a la Segunda Guerra del Nagorno Karabaj, que culminó en noviembre de 2020 con más de 6.500 muertos y una victoria clara de Azerbaiyán: recuperó parte de los territorios de esta antigua provincia soviética -legalmente territorio de Azerbaiyán pero habitada mayoritariamente por armenios- y de las provincias circundantes ocupadas por Armenia durante el conflicto de 1991-1994.

El Ministerio de Defensa de Azerbaiyán divulgó una nota oficial en la que acusaba a su vecino de “actos subversivos a gran escala” cerca de la frontera y de colocar minas en territorios clave para la logística de sus tropas, y agregó que sus posiciones militares “fueron atacadas, incluso con morteros (…) y, como resultado, hay pérdidas de personal y daños a la infraestructura militar”. Fuentes armenias, en cambio, acusan a Azerbaiyán de llevar más de una semana “preparando el terreno” con “informaciones falsas” sobre tiroteos y provocaciones a fin de “justificar el bombardeo a gran escala” de una docena de posiciones y localidades en territorio de Armenia. Si bien en los últimos dos años se habían producido constantes choques, tanto alrededor del Nagorno Karabaj como a lo largo de la frontera entre Azerbaiyán y Armenia (con un saldo de más de 240 muertos, según un recuento del International Crisis Group), este es el enfrentamiento de mayor envergadura desde la firma del alto el fuego.

La confrontación se produce apenas dos semanas después de que Pashinián y el mandatario azerbaiyano, Ilham Aliyev, se reuniesen en Bruselas por invitación del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, para tratar de convertir el acuerdo de alto el fuego en un proceso de paz. De hecho, en su discurso ante el hemiciclo, Pashinián acusó a Gobierno de Azerbaiyán de buscar una rendición incondicional de Armenia y que firme un tratado de paz en las condiciones dictadas por Bakú. Citó como ejemplo, las reclamaciones azerbaiyanas de que Ereván renuncie completamente al reconocimiento o protección de los armenios que aún quedan en el pequeño enclave del Nagorno Karabaj fuera del control azerbaiyano (bajo el paraguas de una fuerza de interposición rusa) y de que se establezca un corredor a través de territorio armenio que permita unir Azerbaiyán a su exclave de Najicheván.

“Mi impresión es que Azerbaiyán intenta lograr un acuerdo de paz lo antes posible y, mediante una operación militar tan grande, presionar a Armenia para resolver las cuestiones de la demarcación fronteriza en zonas que no están claras y de la línea de comunicación [con Najicheván]”, sostiene el analista político azerbaiyano Anar Mammadli.

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