China tiene clarísimo que el futuro de la educación pasa por la IA, así que va a exigir a sus profesores que tengan conocimientos
China tiene entre ceja y ceja un objetivo: convertirse en la primera potencia mundial. Es un objetivo a todas luces ambicioso, pero en el último Plan Quinquenal detallan la hoja de ruta que deben seguir para lograr ese fin en el periodo 2026-2030.
La de los planes quinquenales es una tradición muy comunista que no nació en China, sino en la Unión Soviética, pero que el gigante asiático empezó a implementar en 1953. Consiste en marcar las pautas para lograr ciertos objetivos en todos los ámbitos principales del país. Y uno de esos objetivos es ser soberana en inteligencia artificial.
Esto no pasa por tener modelos o chips para entrenar esos modelos: pasa por una renovación industrial de todas las patas del sistema que van desde cómo se diseña, cómo se aplica, cómo se alimenta y, sobre todo, cómo se enseña la IA.
En Xataka
Mientras Occidente debate qué hacer con la IA en los colegios, en China ya hay escuelas convirtiéndola en tutora infantil
Y, para cumplirlo, China tiene claro que esto no es cosa sólo de alumnos: los profesores deben estar en el ajo.
Profesores, a aprender IA para enseñar IA
En abril de este año, el Ministerio de Educación de China lanzó, con apoyo de otros organismos gubernamentales, el programa “AI+ Education Action Plan”. Se trata de un plan nacional para integrar la IA en todo el sistema educativo con el objetivo de construir “un sistema de alfabetización en IA para todos los niveles de escolarización y a lo largo de toda la vida”.
El Ministerio expone que hay que entramos en una nueva era en la que hay que reconfigurar la enseñanza y el aprendizaje para garantizar que todos los estudiantes adquieran conocimientos básicos de IA. Es decir, está claro que la IA es importante y que se está usando en aulas de medio mundo, pero China apunta una actualización profunda del programa educativo.
Con esto, evidencian que consideran la IA un pilar del futuro de la educación y, si los alumnos deben obtener conocimientos en IA para luego poder aplicarlos en un mundo en el que convivirán con estos sistemas, alguien debe transmitirles esos conocimientos. Esa será la nueva labor del cuerpo docente.
Todos los estudiantes de primaria y secundaria de Pekín reciben al menos ocho horas de clase de cursos de IA por año académico – Li Yi, director de la Comisión de Educación de Pekín
En esta revisión del plan educativo se especifica que el programa incorporará exámenes sobre IA en los exámenes de cualificación docente. De hecho, esto no es algo que comience ahora. En 2025, el Ministerio de Educación publicó dos guías sobre el uso de la IA y de la inteligencia artificial generativa para centros de primaria y secundaria.
Ese mismo año, la Administración organizó sesiones de formación específicas en IA para directores de centros de primaria y secundaria en las que enfatizó la necesidad de reforzar las competencias digitales y de IA de los docentes para que éstos aprovechen sus funciones.
Al final, todo se encuadra en ese afán por tener un sistema educativo de clase mundial para 2035 porque esto abarca más allá de la primaria y la secundaria. Esa “alfabetización en IA” ordena incorporar la IA también en servicios extraescolares, así como en la formación profesional y la universidad, convirtiéndose en esos ciclos en un curso básico general con programas y titulaciones alineadas con la transformación industrial impulsadas por la IA.
“Enseñamos a los niños a utilizar LLMs para resolver problemas y lo que es más importante: pensar de forma crítica, cuestionar si las respuestas de la IA son correctas y verificar la información en múltiples fuentes” – Yao Xiaoying, director de una escuela de primaria en Shenzhen
Y te estarás preguntando qué deberán aplicar los docentes para cumplir con esa “alfabetización en IA”. Aquí la cosa es un poco difusa porque se habla de impulsar el uso de sistemas de enseñanza en todo el proceso educativo para automatizar tareas (como tutorías, preguntas y respuestas y correcciones), así como analizar las prácticas docentes para que se reduzca su carga de trabajo y puedan estar más tiempo formando a los jóvenes.
En Xataka
En China ya hay “escuelas” para robots. Su objetivo es el mismo que las escuelas para humanos: enseñarles a trabajar
Para la población adulta también hay un plan: realizar cursos de aprendizaje para que se adapten y no se queden atrás.
Dificultades
Lo cierto es que, desde hace un tiempo existe un debate sobre esta situación. Ante el revuelo suscitado por esto, el Ministro de Educación salió a la palestra para prohibir que los estudiantes usen la IA para completar sus tareas. Como decíamos antes, la IA debe ser únicamente una herramienta de apoyo supervisada.
Porque de fondo hay una cuestión de clase y recursos, y ya hay quien advierte que la IA puede ensanchar la brecha social. Mientras en las grandes ciudades en las que los padres pueden tener más recursos y nivel educativo, las familias y el centro pueden realizar una buena labor en formación en IA para que los pequeños sepan usarla y cuestionar las respuestas.
Sin embargo, en zonas más rurales donde puede haber menos nivel educativo, las familias tengan unos ingresos más bajos y los padres deban trabajar más horas, los estudiantes corren el riesgo de ser “encerrados” en unos cubículos que han empezado a florecer por varias localidades en los que hay una tablet propone pruebas y supervisa las respuestas de los niños, pero que no enseña ni explica la materia.
También hay quien apunta que casi tan interesante como conocer los planes del Gobierno en materia de enseñanza de IA tanto a profesores como alumnos es comprobar la velocidad a la que todo esto pasa de un documento político a la realidad del aula.
En Xataka | China sigue elaborando planes quinquenales al viejo modo comunista. Objetivo: autosuficiencia tech
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China tiene clarísimo que el futuro de la educación pasa por la IA, así que va a exigir a sus profesores que tengan conocimientos
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Alejandro Alcolea
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China tiene entre ceja y ceja un objetivo: convertirse en la primera potencia mundial. Es un objetivo a todas luces ambicioso, pero en el último Plan Quinquenal detallan la hoja de ruta que deben seguir para lograr ese fin en el periodo 2026-2030.
La de los planes quinquenales es una tradición muy comunista que no nació en China, sino en la Unión Soviética, pero que el gigante asiático empezó a implementar en 1953. Consiste en marcar las pautas para lograr ciertos objetivos en todos los ámbitos principales del país. Y uno de esos objetivos es ser soberana en inteligencia artificial.
Esto no pasa por tener modelos o chips para entrenar esos modelos: pasa por una renovación industrial de todas las patas del sistema que van desde cómo se diseña, cómo se aplica, cómo se alimenta y, sobre todo, cómo se enseña la IA.
Y, para cumplirlo, China tiene claro que esto no es cosa sólo de alumnos: los profesores deben estar en el ajo.
Profesores, a aprender IA para enseñar IA
En abril de este año, el Ministerio de Educación de China lanzó, con apoyo de otros organismos gubernamentales, el programa “AI+ Education Action Plan”. Se trata de un plan nacional para integrar la IA en todo el sistema educativo con el objetivo de construir “un sistema de alfabetización en IA para todos los niveles de escolarización y a lo largo de toda la vida”.
El Ministerio expone que hay que entramos en una nueva era en la que hay que reconfigurar la enseñanza y el aprendizaje para garantizar que todos los estudiantes adquieran conocimientos básicos de IA. Es decir, está claro que la IA es importante y que se está usando en aulas de medio mundo, pero China apunta una actualización profunda del programa educativo.
Con esto, evidencian que consideran la IA un pilar del futuro de la educación y, si los alumnos deben obtener conocimientos en IA para luego poder aplicarlos en un mundo en el que convivirán con estos sistemas, alguien debe transmitirles esos conocimientos. Esa será la nueva labor del cuerpo docente.
Todos los estudiantes de primaria y secundaria de Pekín reciben al menos ocho horas de clase de cursos de IA por año académico – Li Yi, director de la Comisión de Educación de Pekín
En esta revisión del plan educativo se especifica que el programa incorporará exámenes sobre IA en los exámenes de cualificación docente. De hecho, esto no es algo que comience ahora. En 2025, el Ministerio de Educación publicó dos guías sobre el uso de la IA y de la inteligencia artificial generativa para centros de primaria y secundaria.
Ese mismo año, la Administración organizó sesiones de formación específicas en IA para directores de centros de primaria y secundaria en las que enfatizó la necesidad de reforzar las competencias digitales y de IA de los docentes para que éstos aprovechen sus funciones.
Al final, todo se encuadra en ese afán por tener un sistema educativo de clase mundial para 2035 porque esto abarca más allá de la primaria y la secundaria. Esa “alfabetización en IA” ordena incorporar la IA también en servicios extraescolares, así como en la formación profesional y la universidad, convirtiéndose en esos ciclos en un curso básico general con programas y titulaciones alineadas con la transformación industrial impulsadas por la IA.
“Enseñamos a los niños a utilizar LLMs para resolver problemas y lo que es más importante: pensar de forma crítica, cuestionar si las respuestas de la IA son correctas y verificar la información en múltiples fuentes” – Yao Xiaoying, director de una escuela de primaria en Shenzhen
Y te estarás preguntando qué deberán aplicar los docentes para cumplir con esa “alfabetización en IA”. Aquí la cosa es un poco difusa porque se habla de impulsar el uso de sistemas de enseñanza en todo el proceso educativo para automatizar tareas (como tutorías, preguntas y respuestas y correcciones), así como analizar las prácticas docentes para que se reduzca su carga de trabajo y puedan estar más tiempo formando a los jóvenes.
Para la población adulta también hay un plan: realizar cursos de aprendizaje para que se adapten y no se queden atrás.
Dificultades
Lo cierto es que, desde hace un tiempo existe un debate sobre esta situación. Ante el revuelo suscitado por esto, el Ministro de Educación salió a la palestra para prohibir que los estudiantes usen la IA para completar sus tareas. Como decíamos antes, la IA debe ser únicamente una herramienta de apoyo supervisada.
Porque de fondo hay una cuestión de clase y recursos, y ya hay quien advierte que la IA puede ensanchar la brecha social. Mientras en las grandes ciudades en las que los padres pueden tener más recursos y nivel educativo, las familias y el centro pueden realizar una buena labor en formación en IA para que los pequeños sepan usarla y cuestionar las respuestas.
Sin embargo, en zonas más rurales donde puede haber menos nivel educativo, las familias tengan unos ingresos más bajos y los padres deban trabajar más horas, los estudiantes corren el riesgo de ser “encerrados” en unos cubículos que han empezado a florecer por varias localidades en los que hay una tablet propone pruebas y supervisa las respuestas de los niños, pero que no enseña ni explica la materia.
También hay quien apunta que casi tan interesante como conocer los planes del Gobierno en materia de enseñanza de IA tanto a profesores como alumnos es comprobar la velocidad a la que todo esto pasa de un documento político a la realidad del aula.