Los equipos de rescate transportan a una anciana rescatada de una residencia de ancianos de Devighat tras una crecida repentina en Trishuli Bazar, en el distrito de Nuwakot (Nepal). EFE/EPA/NARENDRA SHRESTHA
RESUMEN
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PEKÍN.- La represa natural formada tras la riada que golpeó el norte de Nepal y el condado tibetano de Gyirong, en el suroeste de China, está “prácticamente vaciada”, mientras el cauce presenta un flujo natural considerado “normal”, informó el Ministerio chino de Recursos Hídricos.
La acumulación de agua se produjo después de que toneladas de lodo, rocas, hielo y otros materiales bloquearan el cauce. La situación llegó a representar uno de los principales riesgos para las labores de rescate y obligó el viernes a suspender temporalmente parte de las operaciones de salvamento.
Este sábado, las autoridades informaron que el nivel del agua continúa descendiendo y que la barrera permite el paso gradual del caudal. En algunos puntos, la disminución del nivel ya permite observar el fondo.
Desagüe reduce riesgo de desbordamiento
Según las mediciones realizadas el viernes por un equipo hidrológico de emergencia, la represa todavía superaba los 100.000 metros cuadrados de superficie, con un perímetro de unos 2.207 metros.
La salida del agua tenía entonces una anchura aproximada de 41 metros y acumulaba numerosos árboles y otros materiales. Los huecos formados entre estos elementos han permitido un desagüe gradual, lo que ha reducido el riesgo de una descarga repentina aguas abajo, según la televisión estatal CCTV.
La represa se formó después de que la corriente arrastrara grandes cantidades de sedimentos, rocas, hielo y otros materiales durante la riada.
China mantiene vigilancia en la zona
Más arriba del cauce se encuentra además un cráter de impacto de unos 14.000 metros cuadrados, cuyo tamaño no ha variado. Las autoridades consideran actualmente baja la posibilidad de que se produzca un desbordamiento, aunque mantienen una vigilancia permanente.
Los organismos chinos también mantienen dispositivos de seguimiento ante el riesgo de nuevos desprendimientos y han desplegado equipos hidrológicos de emergencia.
Varias estaciones de medición de la zona, incluida la ubicada en el paso fronterizo de Gyirong, entre Nepal y el Tíbet, dejaron de transmitir datos coincidiendo con el desastre.
Colapso de glaciar habría provocado riada
Las investigaciones preliminares apuntan al colapso de una gran masa de hielo en un glaciar de Nepal como el posible desencadenante de la riada.
El fenómeno arrasó localidades e infraestructuras a ambos lados de la zona fronteriza y provocó una de las emergencias más graves registradas recientemente en esa región.
El desastre deja al menos 676 muertos, de los cuales 669 corresponden a territorio nepalí y siete a suelo chino, además de 2.980 personas desaparecidas, según los recuentos separados de las autoridades de Nepal y China.





