La madrugada del 20 de febrero de 2019, El Paisa aparcó el Nissan Sentra negro frente al hogar familiar de Samir Flores en Amilcingo, un pequeño pueblo al este de Morelos. Azael Martínez, Salvador Aparicio y Javier Rosendo Pareja bajaron y llamaron al activista a gritos, desde la entrada de terracería, fuera de la luz de la puerta principal. Querían poner un anuncio en la radio comunitaria que había fundado. Samir salió, lo agarraron y arrastraron hacia la oscuridad. Sonaron cuatro disparos. Dos impactaron en su cabeza. Los sicarios entraron en el coche y huyeron a toda velocidad por los caminos de tierra.
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La madrugada del 20 de febrero de 2019, El Paisa aparcó el Nissan Sentra negro frente al hogar familiar de Samir Flores en Amilcingo, un pequeño pueblo al este de Morelos. Azael Martínez, Salvador Aparicio y Javier Rosendo Pareja bajaron y llamaron al activista a gritos, desde la entrada de terracería, fuera de la luz de la puerta principal. Querían poner un anuncio en la radio comunitaria que había fundado. Samir salió, lo agarraron y arrastraron hacia la oscuridad. Sonaron cuatro disparos. Dos impactaron en su cabeza. Los sicarios entraron en el coche y huyeron a toda velocidad por los caminos de tierra.





