Lo que segregan tus hormonas con cada cosa que haces

Las hormonas que conforman nuestro organismo no solo tienen como función el correcto funcionamiento biológico sino que pueden condicionar nuestro comportamiento y, por consiguiente, nuestro estado de ánimo. Tal como indica Paloma Rey, «son los mensajeros químicos del cuerpo y viajan a través de la sangre hacia los órganos y los tejidos para alcanzar nuestro desarrollo, equilibrio y bienestar a todos los niveles». No obstante, cualquier alteración, por pequeña que sea, puede implicar un impacto directo sobre nuestra salud física y mental, y en nuestra conducta.

A continuación la psicóloga Rey hace un repaso por las principales hormonas encargadas de regular nuestro comportamiento y nuestro estado de ánimo:

1. Oxitocina. Favorece nuestras conductas prosociales, como la amistad, las relaciones de pareja, la crianza o la lactancia, entre otras. «Un descenso en el nivel de esta hormona puede dar como resultado la aparición de tristeza, sentimientos de indefensión, falta de empatía y estados depresivos», advierte Paloma Rey.

2. Endorfina. Esta hormona interactúa para reducir la percepción del dolor. «Un nivel elevado de endorfinas implica experimentar estados de bienestar y euforia», comenta.

3. Cortisol. Tal como indica Paloma Rey, esta hormona actúa principalmente en estados de ansiedad y estrés: «Su presencia no implica que irremediablemente vayamos a experimentar estados de alarma o perder el control. El cortisol es una hormona glucorticoide y gracias a ella obtenemos el nivel de energía necesario para el desarrollo de actividades en la vida cotidiana», comenta. Asimismo, nos ayuda a reaccionar ante situaciones en las que nuestro cerebro interpreta que estamos en peligro. «El problema con esta hormona radica en que cuando se segrega constantemente nuestra mente interpreta que nuestra supervivencia está en riesgo y es cuando se produce un desequilibrio a nivel emocional», advierte.

4. Dopamina. Este neurotransmisor se encarga de la toma de decisiones y muchas de las funciones de la memoria. No obstante, interviene en múltiples funciones cerebrales, además de las citadas, como puede ser el aprendizaje, la motivación, el sueño, la regulación del estado de ánimo o la atención, entre otras. Explica la experta Paloma Rey que un déficit de este neurotransmisor puede tener consecuencias negativas en nuestro rendimiento: «Por otra parte, un nivel elevado se traduce en hiperactivación a nivel motora o la aparición de tics».

5. Adrenalina. El impacto de esta hormona sobre nuestro comportamiento es inmenso, ya que gracias a ella se activa nuestro instinto de supervivencia y nos motiva a conseguir nuestro propósitos del día a día. No obstante, dice la experta que un exceso de esta hormona puede causar estados de ansiedad. Por otra parte, un déficit de esta hormona se traduce en baja motivación, estados depresivos o apatía, entre otros.

6. Serotonina. Esta se sintetiza a partir del triptófano e influye en funciones como el control de la ira, la sexualidad o el sueño. Un déficit de esta hormona está asociado a la aparición de depresión.

7. Melatonina. Esta hormona está asociada a los ciclos de vigilia y de sueño. Un nivel adecuado de melanina favorece el descanso, mientras que un descenso de esta hormona se traduce en insomnio y un debilitamiento de nuestras funciones ejecutivas (atención, memoria…), e incluso incrementa el riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas.

Un estilo de vida saludable (alimentación equilibrada, practicar deporte de forma regular, gestionar el estrés y tener una salud óptima) puede ayudar a prevenir desequilibrios emocionales. En caso de que el malestar emocional persista, es recomendable buscar ayuda de un profesional que dote de herramientas y estrategias apropiadas para gestionar la situación que está desencadenando un malestar prolongado.

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