Durante 67 años se ha sedimentado en Estados Unidos, y específicamente al sur de Florida, una comunidad de cubanos marcada por el signo político del exilio. Como todo pueblo encerrado en sí mismo y obligado a sobrevivir en otro país, los “cubanoamericanos” tienen en su imaginario su propio mito fundacional, que no es más que el sueño americano aderezado con cierta camaradería de gueto. Y tienen, por supuesto, una promesa postergada, también fundacional: la del regreso a la tierra prometida, es decir, la tierra libre.
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Durante 67 años se ha sedimentado en Estados Unidos, y específicamente al sur de Florida, una comunidad de cubanos marcada por el signo político del exilio. Como todo pueblo encerrado en sí mismo y obligado a sobrevivir en otro país, los “cubanoamericanos” tienen en su imaginario su propio mito fundacional, que no es más que el sueño americano aderezado con cierta camaradería de gueto. Y tienen, por supuesto, una promesa postergada, también fundacional: la del regreso a la tierra prometida, es decir, la tierra libre.





