Manny Dumé, el primer dominicano veterano de los Rangers de EEUU

Manuel Jesús “Manny” Dumé vivió en la República Dominicana hasta los siete años, a esa edad emigró a los Estado Unidos y allí comenzó una carrera militar que lo llevaría hasta Corea del Sur y utilizaría su influencia, estatus y sentimiento de pertenencia para lograr el acercamiento entre la nación asiática y su primera patria.

“La historia mía es solo una historia de los muchos dominicanos que están activos como militar” y que sí merecen un “gracias por sus servicios” este 11 de noviembre, dijo Dumé al conversar con Diario Libre previo a la celebración del Día de los Veteranos en EEUU.

El veterano de la fuerza élite del ejército más poderoso del mundo ingresó con 8 años a la escuela de los Hermanos de Intrusión Cristiana, organización que lo formó y con la que hasta el día de hoy mantiene lazos, según contó.

Llegó al Ejército de los EEUU con 19 años en el 1976 y al terminar el primer año de entrenamiento, fue enviado en una misión a Corea de Sur, allí decidió trabajar como voluntario con niños huérfanos, hijos que los soldados estadounidenses dejaron atrás y debido a temas raciales y de discriminación, las madres eligieron darlos en adopción, explicó.

A la par de su trabajo de voluntario, accedió a entrenar con su sargento con el objetivo de ingresar a los Rangers una vez regresaran a EEUU.

Al tercer mes de su estadía en el país asiático, de regreso a la base militar, fue a un restaurante y vio a una joven empleada “bien bonita”, pero al verla se dio cuenta que no era 100 % coreana, pero eso no le impidió que lograra que la chica le sirviera cada vez que iba al local. Era hija de un soldado estadounidense que intercambió cartas con su madre antes de su nacimiento, pero esta desistió al ver que no había posibilidad de que ella y su hija viajaran a EEUU.

Tras recibir una caja llena de cartas, Dumé las leyó y se enteró de los detalles de la relación de los padres de la mujer que despertó su interés y prometió llevarla a EEUU para que conociera a su padre. En 1978 partieron en un avión como marido y mujer.

Regreso a EEUU, ingreso a los Rangers y la búsqueda del soldado

Dumé y su nueva esposa llegaron a Nueva Jersey, él en su nueva misión y ella esperando el momento de ir a la búsqueda de su padre, cuya última ubicación, según las cartas, era Orlando, Florida.

En su afán por lograr una oportunidad para el encuentro, Dumé se comunicó con su sargento en Corea, que estaba en Georgia, un lugar más cercano a Orlando, pero la respuesta de este fue que ingresara a los Rangers.

Al poco tiempo de recomendar a Dumé directamente a Washington DC, ya este estaba rindiendo el examen físico para ingresar a la unidad. Llegó confiado que su trabajo sería administrativo como había sido hasta el momento, pero el sargento mayor no pensó lo mismo y dispuso que cumpliera con todos los entrenamientos, como cualquier Rangers.

Así ingresó a lo que llamó “la escuela más difícil del mundo” hasta ese momento y como estaba fuera de forma, tuvo que hacer el curso dos veces, no obstante, se convirtió “en el primer dominicano que perteneció a los US Army Rangers” en 1979, sin tener ciudadanía estadounidense, error que sería descubierto más adelante.

En el caso de su esposa, logró ver a su padre un tiempo después de un primer encuentro con su abuela, en el que le pidió que “no buscara a su hijo”, quien ya estaba casado y tenía una familia que no sabía de su existencia.

En el caso de Dumé, estaba próximo a cumplir sus tres años de servicio, venía una niña en camino y llegaba el momento de tomar decisiones, el sargento mayor lo llamó y le dio una hoja para que pusiera el lugar a donde quería ir por los próximos tres años, escribió Corea y en agosto de 1980 regresaba a ese país con su familia.

Retorno a Corea y trabajos como diplomático

Al llegar a Corea con 23 años y todas las medallas obtenidas durante sus entrenamientos, las autoridades de Corea lo llevaron a una oficina donde cuestionan la legitimidad de sus medallas, por lo que se ponen en contacto con sus superiores para pedir autorización y abrir el folder sellado donde se guardaba la evidencia de los logros de Dumé.

Tras una disculpa por la acusación de falsificación, las autoridades le preguntaron donde quería desarrollar su misión en Corea y Dumé solicitó que lo llevaran a una escuela militar, convirtiéndose en “el primer instructor militar dominicano” en el país asiático.

Dumé iba a cumplir seis años en el ejército y buscaba un ascenso como oficial o teniente y su ingreso al Departamento de Defensa, momento en el que se descubre que no es ciudadano estadounidense, por lo que fue trasladado al territorio de los EEUU más cercano, que era Hawái, donde tomó juramento como ciudadano.

Regresa a Corea del Sur, donde deberá permanecer hasta 1988 cuando se lleven a cabo las olimpiadas, con el fin de garantizar los intereses de los Estados Unidos en el país, debido a la tensión por la selección de esa nación como sede y los conflictos de la región.

Durante los primeros años sirvió de seguridad y trabajó para un hotel importante de la capital surcoreana, pero al enterarse de la llegada del equipo nacional de béisbol de República Dominicana, pidió estar “con mi país y mi equipo” y así recibió al primer quipo criollo de béisbol en poner un pie en Corea, incluso, recuerda que entre la plantilla estaba Félix Fermín, con apenas 19 años.

Decretos a favor de Dumé

Dumé señala con orgullo que, durante su estancia en Corea del Sur, recibió tres decretos desde la República Dominicana: uno como agregado cultural, otro como primer secretario y un tercero como encargado de negocios interino, bajo los cuales trabajó para lograr el “intercambio cultural entre Corea y RD”.

Así también, señala que fue el encargado de recibir a los primeros enviados de la República Dominicana para establecer relaciones con el país asiático entre ellos, el primer embajador Ángel Saviñón y su predecesor Julio Nolasco Rodríguez y el cantante dominicano Sergio Hernández.

Con el retorno de este último a la República Dominicana debido a lo convulso de los tiempos en Corea, Dumé también entiende que es necesario regresar a los EEUU y poner a salvo a su familia, que ya tenía dos nuevos miembros.

Tras un tiempo ejerciendo como encargado de negocios interino de RD en Corea, recibe un telegrama informándole de la llegada de Bolívar Abreu, quien fue enviado como embajador a un mes de iniciar los Juegos Olímpicos.

Dumé salió a la edad de 31 años de Corea, tras 11 años de vivir en ese país, ayudar en la organización de las olimpiadas, de servir como instructor de inglés en uno de los hoteles más importantes y colaborar en el establecimiento de las relaciones entre Corea y RD.

Llegó a la República Dominicana para entregar el pasaporte diplomático y permaneció por 18 meses administrando una empresa en La Romana, luego de una breve activación por la guerra de Irak en 1990 y 10 años en México, donde fue trabajar por el tratado de libre comercio entre México, Canadá y EEUU, se estableció en Lake, Tahoe, en 2003.

Allí implementó varios programas para los mexicanos de la zona y en 2005 se dirigió la embajada de los EEUU en RD “para arreglar algo de logística” y luego en 2006 fundó la organización World United, en la que recibe a estudiantes universitarios de todas partes del mundo para intercambios culturales y realizar viajes a lo largo de EEUU.

Con 66 años, Dumé terminó la carrera de Lingüística y se encuentra realizando las prácticas de una maestría en el país porque, según contó, su sueño es “traer cientos y cientos de profesores de los EEUU que están haciendo sus maestrías para que ellos vengan aquí a la República Dominicana para que hagan sus prácticas en todas las ciudades” y lograr que “en menos de 10 años se haga una isla multilingüe”.

El dominicano veterano de los Rangers llama a reconocer cada 11 de noviembre a los dominicanos que entraron al Ejército de los EEUU y a los que han puesto en juego su vida en la guerra, a ellos, dice, cada año debemos darles las gracias.

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