Durante más de tres décadas, en los barrios venezolanos se ha estado registrando algo más que datos: emociones, vínculos y formas de sobrevivir en medio de la precariedad. En ese territorio cotidiano, el Centro de Investigaciones Populares se convirtió en un observatorio privilegiado para entender cómo piensa y siente en las zonas más populares.
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Durante más de tres décadas, en los barrios venezolanos se ha estado registrando algo más que datos: emociones, vínculos y formas de sobrevivir en medio de la precariedad. En ese territorio cotidiano, el Centro de Investigaciones Populares se convirtió en un observatorio privilegiado para entender cómo piensa y siente en las zonas más populares.





