En 2005, Mahdi Karroubi, el clérigo moderado que concurrió como candidato a las elecciones presidenciales, se quejó en una carta al entonces líder supremo, Ali Jameneí, por la intromisión de su segundo hijo, Mojtaba, en favor del populista Mahmud Ahmadineyad, que terminó alzándose con una victoria manchada por acusaciones de fraude masivo. En su carta, Karrubi aludía al joven Jameneí —nombrado este domingo tercer líder supremo de la República Islámica de Irán— con un apelativo: “Aghazadeh”, el hijo del señor. La respuesta del ayatolá Jameneí fue profética: “Él [Mojtaba] no es un aghazadeh, sino el propio Agha (señor)”. Ese es el tratamiento utilizado por los seguidores más fieles de la República Islámica para referirse al líder supremo.
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En 2005, Mahdi Karroubi, el clérigo moderado que concurrió como candidato a las elecciones presidenciales, se quejó en una carta al entonces líder supremo, Ali Jameneí, por la intromisión de su segundo hijo, Mojtaba, en favor del populista Mahmud Ahmadineyad, que terminó alzándose con una victoria manchada por acusaciones de fraude masivo. En su carta, Karrubi aludía al joven Jameneí —nombrado este domingo tercer líder supremo de la República Islámica de Irán— con un apelativo: “Aghazadeh”, el hijo del señor. La respuesta del ayatolá Jameneí fue profética: “Él [Mojtaba] no es un aghazadeh, sino el propio Agha (señor)”. Ese es el tratamiento utilizado por los seguidores más fieles de la República Islámica para referirse al líder supremo.





