Nuevas pistas para resolver el último gran misterio vaticano

En un país lleno de misterios como es Italia, el caso de Emanuela Orlandi, joven de 15 años, desaparecida en 1983, es uno de los más intrigantes. Hija de un empleado de la Prefectura de la casa pontificia del Vaticano cercano a Juan Pablo II, su caso se ha convertido en un asunto de Estado que atormenta a las más altas instancias. Ahora, por primera vez después de 40 años , el Vaticano ha decidido abrir por orden del Papa Francisco una investigación judicial para llegar a la verdad. Lo mismo que el Parlamento italiano, que ha aprobando una comisión para investigar el suceso. La familia Orlandi asegura que en el Vaticano se conoce la verdad, pero ha imperado el silencio. «Incluso el Papa Benedicto lo sabía y se llevó este secreto a la tumba, como su antecesor», señaló Pietro Orlandi, el hermano mayor de Emanuela. Parecida es la opinión en el parlamento: «La evidencia de lo que ha surgido es que el Vaticano sabe mucho más de lo que dice; y es necesario que un Estado soberano, en cuyo territorio se produjo el secuestro de Emanuela Orlandi, se haga oír. Ahora está claro que el Vaticano sabe exactamente lo que le pasó a esta pobre chica de 15 años. Es deber del Estado italiano exigir la verdad«, dice el senador centrista Carlo Calenda. Noticia Relacionada estandar No La Santa Sede reabre el caso de Emanuela Orlandi, la adolescente que desapareció en el Vaticano José Ramón Navarro-Pareja Hija de un funcionario de la Santa Sede, se cree que fue secuestrada hace 40 años, aunque nunca estuvieron claras las razones de su rapto Todo indica que se abre un nuevo capítulo, que podría ser definitivo, en el caso Orlandi, teniendo en cuenta la decisión clamorosa adoptada por el Vaticano. El Pontífice ha sido muy claro a la hora de pedir transparencia: « Haced todo lo que se pueda para averiguar qué le sucedió a Orlandi. Si hay responsabilidades, se deben conocer«. La decisión del Vaticano sorprendió incluso a la familia y a su abogada, que se enteraron por la prensa. Agradecen al Papa la iniciativa. Pietro Orlandi recuerda ahora las palabras que le dijo el Papa Francisco en 2013, cuando esperaba junto a su madre a la salida de la iglesia vaticana de Sant’Anna: «Emanuela está en el cielo». Se la repitió dos veces. Era una señal de que, para la Santa Sede, la joven había muerto hacía tiempo . Pietro ha comentado que dedujo por esa frase que Francisco sabía qué le había sucedido a su hermana. El suceso ha vuelto a la actualidad con el estreno del documental ‘Vatican Girl’ (Netflix) Emanuela tendría hoy 55 años. Desapareció sin dejar rastro en la tarde del 22 junio, hace casi 40 años, después de recibir una clase de flauta en una escuela de música en el complejo de la Basílica de Sant’ Apollinare, a dos pasos de la céntrica plaza Navona. La bomba informativa la dio Juan Pablo II cuando en el Ángelus, el 3 de julio 1983, once días después de la desaparición, dio credibilidad a la hipótesis de un secuestro : «Espero que Emanuela vuelva a casa. Tengo fe en la humanidad de los responsables de este caso». Desde entonces, la magistratura italiana, la familia y los medios de comunicación han buscado una solución, siguiendo pistas más o menos verosímiles, algunas completamente disparatadas. Se comenzó hablando de terrorismo internacional, al relacionar la desaparición de Orlandi con el atentado de Juan Pablo II, el 13 de mayo 1981, cometido por el turco Ali Agca , inventor de desvaríos sobre el tercer Misterio de Fátima. Casi una decena de veces, también en estos días, habló Agca de Emanuela Orlandi alimentando las voces de que el Vaticano sabe toda la verdad. Agca sigue con sus fantasías y dice en estos días que Emanuela está viva. Pistas inverosímiles Interminables han sido las pistas sobre chantajes, incluyendo, entre otras noticias falsas, algunas referidas a los servicios secretos búlgaros, a delincuentes romanos de la Banda della Magliana relacionados con la mafia, e incluso metieron por medio al arzobispo Paul Marcinkus, el Banco Ambrosiano y el Instituto para las Obras de Religión (IOR), a menudo considerado erróneamente como el banco de la Santa Sede. Material para un novelón de Dan Brown. En el 2015, después de investigar durante 32 años, la magistratura italiana, incapaz de encontrar una solución, archivó la causa con esta justificación: «En todas las pistas seguidas sobre la base de declaraciones de colaboradores de la justicia y numerosos testigos, de los resultados de investigaciones periodísticas, y también de ideas ofrecidas por escritos anónimos y otras fuentes fiables, no han surgido elementos idóneos para pedir el proceso de alguno de los indagados». Emanuela Orlandi ABC Con todo, la familia no se dio por vencida y siguió pidiendo justicia. Pietro Orlandi, junto a sus amigos, colocó carteles por toda Roma con la foto de su hermana. «Todavía hoy me siguen llegando pistas y no puedo permitirme dejar de lado ni una sola», decía recientemente Pietro, quien continúa convocando manifestaciones para mantener viva la atención sobre el caso. Una vez más lo hará mañana, en las cercanías del Vaticano. Recientemente, la historia volvió al centro de la actualidad, gracias al éxito de la serie documental ‘Vatican Girl’ (Netflix), escrita y dirigida por Mark Lewis. «Hace unos años, mi hijo Robin, que entonces no tenía ni diez años, me dijo: ‘Papá, si tú un día no puedes, ¿puedo seguir buscando a la tía?’». Nuevas pesquisas Gracias al tesón de los Orlandi se han abierto nuevos escenarios. Uno de los más llamativos se produjo en julio del 2019. La abogada de la familia Laura Sgró recibió en el verano anterior una carta con una foto de dos tumbas del Cementerio Teutónico con este mensaje anónimo: « Buscad donde está el ángel «. El Vaticano permitió que en ese pequeño camposanto, ubicado en un área adyacente a la Basílica de San Pedro, se abrieran las dos tumbas. Según algunas reconstrucciones, durante años diversas personas depositaron flores en esa tumba, en señal de piedad hacia Emanuela Orlandi. Se extrajeron 24 sacos de huesos, restos de decenas de personas. Pero el análisis no dio ningún resultado. Entre las últimas pistas que aporta a la investigación, el hermano de Emanuela habla de una captura de mensajes en Whatsapp entre dos españoles de la curia vaticana, un cardenal y un sacerdote, que decían: «Por favor, hay que hacer fotocopias de todos estos documentos de Emanuela «. Pietro Orlandi se refiere, según los medios italianos, a hechos datados entre 2013 y 2014, y cita, como personas informadas de los hechos, al cardenal Santos Abril y Castelló (87 años), exnuncio en diversos países, presidente de la Comisión de Cardenales del IOR y arcipreste de la Basílica Santa María la Mayor; y al sacerdote Lucio Ángel Vallejo Banda (61 años), exsecretario de la Prefectura de Asuntos Económicos, que fue detenido el 2 de noviembre de 2015, por el caso Vatileaks 2. Un personaje clave puede ser monseñor Georg Gänswein, secretario del Papa emérito Benedicto XVI. En su libro de memorias, ‘Nada más que la verdad. Mi vida junto a Benedicto XVI’, Gänswein afirma que no existe en el Vaticano un informe sobre Orlandi. En cambio, la abogada afirma que Gänswein le aseguró que «el informe existe, pídalo a la Secretaría de Estado vaticana». Sgró, junto a Orlandi, reconocieron en el canal La7 que hasta ahora ha habido una especie de ‘guerra’ en el Vaticano entre quienes pretendían hacer luz sobre el caso y los que apostaron por el silencio. Las piezas del rompecabezas son tantas que incluso Pietro Orlandi reconoce que «será muy difícil llegar a conocer toda la verdad». La familia Orlandi, después de 40 años de calvario, solo desea poder rezar en paz algún día ante la tumba de Emanuela.

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