¿Por qué cayó Room Mate?

Kike Sarasola, de nuevo presidente ejecutivo de Room Mate con sus nuevos propietarios, según avanzó HOSTELTUR noticias de turismo en Kike Sarasola ha vuelto, ha hecho autocrítica al revelar las causas que, en su opinión, provocaron la caída de la empresa. Un crecimiento demasiado rápido que se vio interrumpido por el cierre de actividad por una pandemia que nadie podía prever, está detrás de su entrada en liquidación y posterior salvación de la mano de Angelo Gordon y Westmont Hospitality.

Kike Sarasola ha recordado en este sentido que “en 2019 facturamos 110 millones de euros, con un beneficio bruto de explotación (EBITDA) positivo, y la previsión para el año siguiente era alcanzar los 160 millones, un EBITDA de entre 10 y 15 millones y rebajar la deuda un 30%”.

Sus estimaciones indicaban que, como ha añadido, “2020 sería un ejercicio para estabilizar la curva de crecimiento, entrar en beneficios y reducir deuda, pero llegó el coronavirus. Si hubiera sido un año después otro gallo nos cantaría, pero se nos llevó por delante al tener que mantener cerrados los hoteles hasta dos años”.

Sarasola ha echado la vista atrás, incidiendo en que “si no hubiéramos crecido tan rápido… aunque es difícil cuando ves que los números te acompañan. En 2020 pensábamos abrir 19 hoteles y nadie podía pensar que se acercaba el fin del mundo. Creo que actuamos adecuadamente y todo se nos cayó por la Covid, porque 2020 pintaba muy bien”.

Sarasola se ha mostrado “feliz de volver a estar aquí, con ganas e ilusión para poder transmitírselo a nuestra gente. Tenemos otra vez la posibilidad de cumplir el sueño de una hotelería diferente, rompedora e innovadora, y pasárnoslo bien en el camino”.

Además, según ha destacado, “esa política de crecimiento estaba consensuada con mi gran socia, Rosalía Mera, una mujer maravillosa, visionaria, inteligente y preocupada por el personal, que me apoyaba al 100%. Por ello seguimos una política de crecimiento muy fuerte, porque era el momento de hacerlo con su apoyo”.

Sin embargo de su hija, Sandra Ortega, no ha querido hacer ningún tipo de declaración. La también hija de Amancio Ortega está a la espera de la resolución de las demandas interpuestas en los tribunales a su exgestor en Rosp Corunna, José Leyte, en ninguna de las cuales aparece mencionado Sarasola, ni siquiera como testigo (Sandra Ortega se querella contra su exgestor por Room Mate).

Para intentar salvar la empresa, Sarasola ha reconocido que “estuvimos en conversaciones con hasta tres posibles socios durante dos años durísimos de negociaciones”, pero todo se volvía en su contra: “Llegó ómicron, los interesados en entrar no encontraban financiación porque los bancos cerraron el grifo a los negocios turísticos, el préstamo de la SEPI no llegaba… Han sido dos años de horror, pero al final conectamos a la primera con los nuevos propietarios y aquí estamos”.

Proceso concursal “impecable”

Aquí están tras un proceso concursal que su vicepresidente ejecutivo ha definido como “impecable y ejemplar. Ha sido rapidísimo, yo creo que hasta hemos batido récords en tiempo de resolución. Antes, de cada 10 compañías que entraban en concurso, nueve se veían abocadas al cierre definitivo porque el proceso tardaba entre dos y tres años en resolverse. Pero ahora, con la posibilidad de la venta de la unidad productiva en proceso se salvan empresas. Desde luego en nuestro caso ha sido muy ágil y ha facilitado nuestra supervivencia porque no hubiéramos aguantado dos años en esta situación”.

Sarasola ha elogiado asimismo a los profesionales de PwC que han ejercido de administradores concursales en todo el proceso, por la rapidez en los plazos que ha batido todos los récords

Ahora están organizando el Consejo de Administración, del que formarán parte él y Víctor Fernández como CEO. De hecho, como ha puntualizado, “estaremos todo el equipo directivo, salvo dos o tres que se han ido a otros sitios. Y de momento los nuevos propietarios no han incorporado a ningún miembro, aunque mantenemos una relación muy estrecha con ellos y estamos en contacto permanente”.

En el camino también se han desafiliado “cinco o seis hoteles, algunos porque dejaron de querer trabajar con nosotros, otros porque ya no eran rentables…”. Barceló, por ejemplo, está en negociaciones con Sandra Ortega para operar tres hoteles Room Mate, dos en Estados Unidos y uno en Barcelona. También han dejado de operar activos en Málaga y México, aunque ya antes de la pandemia.

Su núcleo duro está compuesto ahora por 22 hoteles, 11 edificios de apartamentos y un hostel, que serán su base de “crecimiento estable”, ya que “hay mucho movimiento en el mercado, por lo que prevemos muchas transacciones este año”. De los establecimientos que ya tienen, en una veintena ya han renovado los contratos de alquiler por 20 años, y en el resto “ninguno vence a corto plazo, aunque ya los estamos renegociando”.

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