«Recomiendo escribir sobre uno mismo dos o tres veces por semana»

Leer que puedes con todo en una taza no te hará más fuerte, de la misma forma que oír que todo va a salir bien no hará que la vida se modifique a tu gusto. Esto es triste, pero realista. No obstante, aunque no podemos cambiar por arte de magia, sí que podemos aprender a ser felices y crecer personalmente con constancia.

Las herramientas las puedes conseguir a través de la psicología positiva, que no es lo mismo que el pensamiento positivo, por si te lo habías planteado.

El psicólogo Iago Taibo quiere transmitir esta forma de vivir en positivo y las herramientas que necesitas para conseguirlo, algo que comenzó con el proyecto PositivArte y que ahora recoge en su libro ‘Psicología positiva: aprende a ser feliz con la ciencia del bienestar’ (Desclée De Brouwer).

¿Qué es la psicología positiva?

La podríamos resumir como la ciencia del bienestar. Desde que surgió en 1998, dentro de la psicología nos dimos cuenta de que era necesario complementar lo que se estaba haciendo hasta entonces, pues se estaba excesivamente centrado en los síntomas negativos: malestar, estrés, ansiedad, depresión, fobias… Y también debemos estudiar los factores positivos: sentido del humor, optimismo, cómo funciona la felicidad o las emociones positivas… Por supuesto, esto hay que hacerlo con el mismo rigor y base científica que la psicología más tradicional. Es más, si no tiene una base sólida, no deberíamos enmarcarlo dentro la psicología positiva, ya que sería algo inventado y no fundamentado.

«Si quieres, puedes». ¿Esto es psicología positiva?

Para nada. De hecho, nos da bastante rabia cuando nos confunden con esto, que es un movimiento muy diferente y casi opuesto conocido como ‘pensamiento positivo’. Ya nos gustaría que todo fuera tan fácil como leer en una taza que todo va a salir, pero esto no te asegura que la vida vaya a ser como te apetece. Nos encantaría que fuese así de fácil, pero que no lo es. La vida no es como queremos, la vida es como es.

A veces solo nos centramos en lo negativo. ¿Qué podemos hacer para identificar lo positivo que nos pasa en el día a día?

Hay un ejercicio muy bueno que consiste en crear una rutina antes de irse a dormir, anotando mínimo tres cosas positivas que nos hayan pasado en el día y la influencia que hemos tenido nosotros en que sucedieran. Es una estrategia muy sencilla que tan solo nos lleva unos minutos. Si nos comprometemos a realizarla, poco a poco estaremos más atentos cuando nos suceda algo positivo a lo largo del día y tenderemos a recordarlo más, porque escribir sobre cualquier cosa facilita el impacto que tiene en nuestro cerebro.

«La competitividad, el miedo a la equivocación, el criticismo o las comparaciones son hábitos que reducen el bienestar», Iago Taibo.

En este sentido, ¿qué más nos aportan las emociones positivas?

Facilitan la eficacia en los procesos de memoria, pues cuando estamos relajados, recordamos mejor; mejoran el campo visual, lo contrario que el estrés, que lo estrecha; somos capaces de abrirnos más a percibir; aumentan el pensamiento creativo; la diversidad de conexiones en el cerebro también se incrementa… Además tienen muchos beneficios para la salud, como la reducción de la presión arterial, y el altruismo, por ejemplo, ocurre más cuando nos sentimos felices.

¿Cuáles son los obstáculos con los que nos encontramos para alcanzar este positivismo?

Creo que ciertas tendencias en el sistema educativo están favoreciendo estilos negativos a la hora de pensar. Además, lo social debería potenciar nuestra positividad, porque así ha sido durante mucho tiempo en nuestra especie, pero no está funcionando bien actualmente. La competitividad, el miedo a la equivocación, el criticismo o las comparaciones son hábitos que reducen el bienestar. Pero para mí la causa principal es que la autoestima no está bien, así como el exceso de estímulos. Esto es desbordante y hace que no sepamos qué priorizar. Se está convirtiendo realmente complejo vivir por la cantidad de estímulos.

«Primero hay que conocerse para poder potenciar después los puntos débiles», Iago Taibo.

¿Cómo podemos gestionar esto?

Un factor esencial es conocerse a uno mismo y tener coherencia con tus valores. Por eso recomiendo a todo el mundo escribir sobre sí mismo dos o tres veces por semana, aunque sea 10 minutos. Si no tienes un sistema de clarificación que te indique cómo estás viviendo, cómo quieres vivir y cómo puedes unir estos dos puntos, aparecerá el malestar, y es muy fácil que pase esto.

Primero hay que conocerse para poder potenciar después los puntos débiles que necesitas para tener un buen nivel de bienestar: en unos puede ser el sentido del humor, en otros el optimismo…

¿Cuál es la importancia de la inteligencia emocional en todo esto?

Es uno de los factores más importantes dentro de la psicología positiva. Mi inteligencia emocional me permite, por ejemplo, no hacer caso de los pensamientos que me vengan a la cabeza cuando esté cansado o no discutir con mi pareja si no me encuentro con un buen nivel de consciencia. Al final se trata de una gran brújula que nos muestra cómo estamos nosotros, los demás y cómo podemos gestionar lo que sentimos.

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