Trastorno de la conducta alimentaria

Los trastornos de la conducta alimentaria también son conocidos como TCA y se pueden reconocer por un patrón persistente de comer de manera no saludable, hacer dietas no saludables o en los casos más graves, directamente en no comer. Lo que está claro es que este trastorno es una enfermedad médica grave con una influencia biológico que se caracteriza por alteraciones muy significativas y dañinas de las conductas alimentarias.

En muchas ocasiones este tipo de trastornos se relacionan más con adolescentes y mujeres jóvenes, sin embargo, no discriminan a base del género, edad o raza. Se pueden encontrar en todos los géneros, a cualquier edad y en cualquier raza o grupo étnico. Hay muchas personas que están preocupadas por su apariencia física y se fijan mucho en la pérdida de peso. El problema es cuando esto va más allá y se convierte en una obsesión.

Tipos de trastorno
Los más frecuentes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno alimentario compulsivo. Aunque hay otros casos que también se dan, pero mucho menos habituales, como son el trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos, pica y el trastorno de rumiación.

1. La anorexia nerviosa. Este trastorno de la conducta alimentaria se caracteriza por tener el incesante esfuerzo por adelgazar, una percepción distorsionada de la imagen corporal, un miedo intenso a volverse obeso y la restricción del consumo de alimentos, lo que al final lleva a la persona afectada a tener un peso corporal considerablemente bajo, es decir, pesa menos del 85% de su peso esperado.

Lo más habitual en las personas que padecen anorexia es que restrinjan la ingesta de alimentos. En los casos más graves pueden llegar a poner en peligro su salud. Normalmente no quieren reconocer su pérdida de peso y niegan que esto pueda afectar de manera permanente a su salud.

Dentro de la anorexia nerviosa, podríamos decir que existen dos subtipos de trastornos. Por un lado, están las personas que mantienen su peso corporal bajo restringiendo el consumo de alimentos y hagan mucho ejercicio. Por otro lado, están las que tienen el tipo atracón/purgativo, que también restringen el consumo de alimentos, pero regularmente se dan atracones seguidos de conductas de eliminación ya sea mediante vómitos o con el uso de laxantes, diuréticos y enemas. Muchas de las personas con anorexia nerviosa fluctúan entre los dos tipos.

2. La bulimia nerviosa. Las personas que padecen este trastorno de la conducta alimentaria experimentan episodios de atracones, que se caracterizan por el consumo de una gran cantidad de comida sin control en un corto periodo. Estos atracones siempre son seguidos de intentos de ‘deshacer’ lo consumido y para ello se usan prácticas nada saludables como la inducción del vómito, el excesivo uso de laxantes, enemas o diuréticos (bulimia purgativa) o la práctica de ejercicios excesivos, así como ayuno para compensar (no purgativa).

Las personas con bulimia nerviosa, muchas veces sienten que su autoestima depende de peso y figura.

3. Trastorno alimentario compulsivo o por atracón. Se caracteriza por ingerir en un breve periodo una cantidad excepcional de comida, muy superior a la que la mayoría de las personas podría consumir en un mismo periodo y bajo circunstancias similares. Los que padecen este trastorno sienten una pérdida de control durante y después de los atracones y se sienten angustiados por ellos. Esta manera de comer compulsivamente no va seguido de una purga o de intentos de compensar el exceso de comida ingerida.

4. Trastorno por la evitación/restricción de la ingesta de alimentos. Este trastorno se caracteriza por ingerir muy poca comida y/o evitar comer ciertos alimentos sin la preocupación por la forma del cuerpo o el peso, tan típica en las personas con bulimia y anorexia. Se caracterizan por ser personas que carecen de interés por la alimentación, son muy exigentes de la comida y pueden evitar ciertos tipos de alimentos.

5. La pica. Este trastorno consiste en comer de forma regular cosas que no son alimentos.

6. Trastorno de rumiación. Se llama así a la regurgitación repetida y continua de los alimentos después de comer, pero que no se debe a una enfermedad ni a otro tipo de trastorno de la alimentación, como la anorexia o la bulimia. Los alimentos ingeridos no vuelven a la boca con náuseas o arcadas y la regurgitación no es intencionada. El problema de este trastorno es que puede provocar desnutrición en la persona afectada porque esta come menos para evitar la conducta.

Los trastornos de conducta alimentaria son muy difíciles de controlar y de superar solos, así que hay que buscar ayuda de un profesional para tratarlos y al igual que otras muchas enfermedades mentales es muy complicado encontrar una causa que los provoque.

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